
Era el 10 de marzo de 1934 cuando un joven Tsuguo Suzuki se subía a un barco hacia un destino completamente deconocido para rehacer su vida.
Qué emoción ver al tata ahí en sus primeros minutos fuera de la isla, en pleno mar, a punto de zarpar al otro lado del mundo.
Se le ve lleno de vida, lleno de optimismo, como si supiese lo que le esperaba en Chile.
Siempre quise ver esta foto, para verle la cara e imaginar qué cosas se le estaban pasando por la mente...
10 de marzo, sin duda una fecha improtante que debiesemos institucionalizar, así cómo el tata buscaba cualquier escusa para tomarse un aperitivo... esta fecha es una escusa más que importante como para que nos jutemos a tomarnos algo en su honor...
Gracias tía Hana por la fotoCristóbal